Efectivamente, será el eje del Ebro, así como las riberas de sus afluentes de la margen derecha, el espacio en el que se desarrollará espléndidamente. Son casos aislados los situados fuera de esta zona, el más significativo de todos ellos es el mudéjar turolense. Hoy declarado por la UNESCO patrimonio cultural de la humanidad.
Del siglo XII son los monumentos mudéjares conservados de época temprana: torre de Santo Domingo y ábside de San Juan en Daroca, la iglesia de Santa Maria (actual catedral) y la torre de San Pedro de Teruel.
La época de mayor esplendor del mudéjar coincide con el período de mayor auge del gótico: finales del siglo XIII y principios del siglo XIV. De esta época son las iglesias de San Pablo, la Magdalena, San Gil y San Miguel de los Navarros en Zaragoza capital. Lo que tradicionalmente se ha conocido mejor del arte mudéjar aragonés son sus espléndidas torres-campanario, réplica de los alminares musulmanes. De planta cuadrada, como San Martín y el Salvador en Teruel y la Magdalena en Zaragoza; con planta octogonal fueron construidas las de San Pablo en Zaragoza y Tauste.
En las orillas del Queiles (Tarazona) destacan el claustro de las Canonesas, su catedral y la Magdalena. Las colegiatas de Borja y Calatayud son buenas muestras de este arte de ladrillo, también empleado en el claustro del Santo Sepulcro y Santa María de esta última ciudad. La capital turolense -verdadero museo mudéjar- cuenta, además de con sus hermosas torres, con el rico artesonado de la Catedral.
Otros artesonados importantes de este estilo son los de la mal llamada casa de D. Juan de Austria en Daroca y el de la Virgen de la Fuente en Peñarroya de Tastavins.
© 1996,1997 Javier Mendivil, Aragón - España.