Situado al pie de las elevaciones del Castellar -importante centro de abastecimiento de leña y carbón durante la Alta Edad Media- jugó un papel decisivo como vanguardia cristiana en el asedio y toma de Zaragoza, siendo tradición que la Virgen se apareció en este lugar al rey aragonés Alfonso I el Batallador. Alagón fue un importante centro comercial durante toda la Baja Edad Media y fue testigo de acontecimientos históricos relevantes, como el desposorio de Pedro IV el Ceremonioso con Doña María de Navarra o, con anterioridad, el lugar de cautiverio de la reina Doña Urraca.
El tendido y consolidación del Canal Imperial de Aragón en el siglo XVII supuso un importante empujón a la rica agricultura de la zona, que conoció su momento álgido durante la primera mitad del presente siglo con la puesta en explotación de una boyante industria de transformación remolachera, hoy prácticamente aparcada por la crisis del sector, si bien la zona ha remontado en parte el revés a través de la instalación en sus proximidades de la factoría automovilística de la General Motors.
Sin embargo y a juzgar por sus monumentos capitales, el esplendor de la vida local debió de girar en torno a los siglos XIV-XVI, coincidiendo con el punto álgido del arte mudéjar en la zona. De origen mudéjar, aunque enmascarado por posteriores añadidos en el transcurso del tiempo, es el templo parroquial de San Pedro, iniciado en la primera mitad del siglo XIV. Su elemento más inequívocamente mudéjar es la torre, de base octogonal, profusamente decorada en su tramo central con hermosos motivos en ladrillo resaltado formando arcos entrecruzados y diversas figuras geométricas. En realidad se trata de dos torres, una envolvente de otra interior, con el sello inequívoco de los alminares árabes de la época.El templo es de nave única, con bóvedas de crucería y ábside pentagonal y en sus laterales se fueron abriendo, ya en tiempos modernos, las capillas de la Virgen del Carmen y del Santo Cristo -ésta, con un interesante retablo del último tercio del siglo XV- y las barrocas de San Antón y Santa Ana, con una talla del santo, la primera, del siglo XV. El retablo mayor es de madera dorada y policromada y data de mediados del siglo XVI.
Los otros dos monumentos locales de interés son las iglesias de San Antonio y de San Juan Bautista. La primera de ellas es de la primera mitad del siglo XVIII, construídad por los jesuitas tras la fundación de su colegio en la localidad. Tiene dos interesantes retablos en los brazos del crucero, de la segunda mitad del siglo XVIII y una bonita decoración general de estilo recocó. Por su parte, la iglesia de San Juan Bautista conserva su fábrica esencial del XVIII, pero sus elementos muebles ornamentales más notables fueron trasladados a otras iglesias aragonesas con motivo de las desamortizaciones del siglo XIX.
El último de los monumentos dignos de mención está situado fuera de la población, sobre los altos de El Castellar. La ermita de la Virgen del Castillo conserva muy pocos de sus elementos primitivos por haber sufrido grandes destrozos en el transcurso de la guerra de la Independencia -que tuvo por estos lugares especial virulencia- pero aún custodia una hermosa talla de la virgen titular de la ermita, fechada en torno al año 1300.
De Alagón a Zaragoza, el Ebro se halla jalonado de poblaciones eminentemente agrícolas que aún conservan, más o menos vivo, el recuerdo de los sabios y pacientes cultivadores árabes y moriscos de sus fértiles huertas. La inequívoca huella de esos casi nueve siglos de predominio de la cultura árabe se rastrea aún hoy en las hermosas iglesias mudéjares de la zona.
Torres de Berrellén
Fue cuna del insigne pedagogo de sordomudos Juan Pablo Bonet y cuyo Ayuntamiento está ubicado en un hermoso palacio, de los Duques de Villahermosa, del siglo XVII, tiene, como la vecina localidad de Pinseque, una bellísima torre mudéjar.
Utebo
Sin embargo, la más singular, compleja y profundamente árabe es la de Utebo, un auténtico alminar en el que, en pleno siglo XX, nada extrañaría oir el canto del muhecín llamado a la plegaria a la caída del sol. Aunque iniciada años antes, la obra fue rematada por Alonso de Lesnes en el año 1544.
Puedes seguir la navegación del Ebro en Zaragoza capital del Valle del Ebro y el Bajo Aragón.
Extraido del libro: Guía para viajar por el Ebro.
© José Manuel Marcuello Calvin
1996,1997,1998,1999 Javier Mendivil, Aragón - España.