Radiactividad Ambiental; El Radón

Alberto Virto

 

Folleto de la Agencia Norteamericana EPA sobre el Radón

El Radón es uno de los principales componentes de la radiactividad natural ambiental, y las dosis de radiación debidas a su inhalación son la componente dominante de las exposiciones a la población en general. Las estimaciones efectuadas por el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Ionizantes (UNSCEAR), muestran que el promedio anual de la dosis equivalente efectiva debida a las fuentes naturales de radiación es 2.4 mSv, de los cuales el 55% se atribuye a los descendientes de vida corta del radón. Por ello, el estudio del impacto radiológico ambiental del radón y sus descendientes es de gran interés.

Para la Agencia Norteamericana del Medio Ambiente, EPA, el Radón "is the biggest public health problem that radiation experts have acknowledged for years".

La consideración del Radón como una posible causa de cáncer de pulmón data de principios de los años 20 a partir de unos estudios sobre la elevada mortalidad encontrada en grupos de mineros de Bohemia y Sajonia. Años más tarde se establecerían las primeras limitaciones a las concentraciones de Radón.

El Radón es un gas inerte y químicamente inactivo. No obstante, sus descendientes de vida corta, 218Po, 214Pb, 214Bi y 214Po, cuyas vidas medias son inferiores a los 30 minutos, presentan especial interés desde el punto de vista dosimétrico, debido fundamentalmente a que son emisores alfa y al hecho de que inmediatamente después de su formación dichos elementos proceden a vincularse a las partículas que forman parte del aire que respiramos, quedando una pequeña fracción de los mismos en forma libre en nuestros pulmones constituyendo pequeñas fuentes muy intensas (puntos calientes), que proporciona comparativa y localmente un elevado flujo de partículas a las células más próximas.

En 1986, la Organización Mundial de la Salud, confirmaba el carácter cancerígeno del Radón. No obstante, fue en 1988, cuando la Internacional Agency for Research on Cancer, concluyó después de muchas deliberaciones que existía evidencia científica suficiente como para clasificar al Radón como elemento cancerígeno.

Varios estudios realizados en nuestro país han medido valores de Radón en las viviendas españolas que varían entre los 10 Bq/m3 y los 15.000 Bq/m3, con un valor medio de unos 40 Bq/m3. Curiosamente los valores más elevados han sido hallados en Galicia, Extremadura, y la sierra de Madrid. Aragón está por la media nacional.


Detector de Radón

Uno de los métodos para determinar la concentración de radón son los detectores de trazas (solid-state nuclear track), llamados de esta forma porque sobre ellos quedan impresionadas las trazas debidas a la radiación alfa emitida por el 222Rn y sus descendientes después de un largo tiempo de exposición. Son piezas de plástico especial (policarbonato, markofol, CR-39, etc..) que se colocan, por ejemplo, en las casas por periodos entre los tres y los doce meses. Las desintegraciones alfa del Radón y sus descendientes es un proceso muy energético que literalmente hace una muesca en el plástico. Una vez retirado del lugar de exposición, el recuento de la densidad de trazas acumuladas en el detector, obtenidas en el microscopio una vez realizado en las películas los procesos de revelado químico o electroquímico correspondiente, proporciona una medida directa de la concentración promedio de Radón durante todo el tiempo en que permaneció expuesto.

De esta forma se ve la acción de las partículas alfa en el plástico detector.

 El Colegio Oficial de Físicos y más en concreto, la Delegación en Aragón, ha colaborado dentro de un Proyecto LIFE concedido a la Fundación San Valero de Zaragoza, en un estudio sobre Medio Ambiente en los principales pueblos de Aragón. Uno de los parámetros que se han analizado ha sido el Radón.
Este trabajo lo hice conjuntamente con mis colegas Pedro Larraz, Carlos Rodríguez y Carlos Piñol.