El Sueño de San José

En su origen era una pintura mural al óleo que decoraba el oratorio del palacio zaragozano de los condes de Sobradiel y posteriormente sus descendientes los condes de Gabarda, sito en la plaza del Justicia y actual Colegio Notarial.

En 1771 D. Joaquín Cayetano Cavero y Pueyo, conde de Sobradiel, según noticia documentada por Morales Marín, acomete reformas en el edificio, que lleva a cabo el maestro de obras Miguel Barta. Es a partir de esta intervención en el palacio cuando se recurre a Goya para que realice la decoración mural del oratorio.

Las pinturas se dieron a conocer por Ricardo Del Arco en 1915, fecha hasta la que permanecieron en su ubicación original, y su propietario D. Joaquín Cavero y Síchar Conde de Gabarda las hizo trasladar a lienzo.

Extraídas del muro y pasadas a lienzo estas pinturas formaron parte de la exposición conmemorativa del centenario de la muerte de Goya, celebrada en el Museo de Zaragoza en 1928 y organizada por la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, en cuyo catálogo aparecen con los números 6,7,8,10,11,12 y 13, cedidas por la Exma. Sra. Condesa Ida. de Gabarda.

Con fecha 30 de junio de 1929 se hace depositario al Museo de Zaragoza de esta pintura y de las otras seis que componían el conjunto mural además de un retrato de Juan Martín de Goicoechea, según consta en recibo que obra en los archivos del Museo. Este depósito fue levantado el 13 de noviembre de 1932 por cambio de propietario debido a la venta de las pinturas, dispersándose por colecciones particulares. Solamente el SueŅo de San José permaneció depositado en el Museo de Zaragoza y fue adquirido a su propietario, Francisco J. del Valle Grao, por suscripción popular, y mediante Orden Ministerial en 1965, cuando este decidió recuperar la obra para proceder a su venta. El precio acordado fue de 200.000 pesetas.

istribución de las pinturas en su espacio original la facilita Ricardo del Arco en su estudio. El SueŅo de San José ocupaba la pared lateral derecha de° oratorio, completando el programa iconográfico la Visitación en el muro de la izquierda y el Entierro de Cristo en el techo, y en el frente, franqueando la hornacina del altar, Santa Ana y San Joaquín con San Cayetano y San Vicente Ferrer respectivamente. Todas estas se encuentran actualmente repartidas en colecciones particulares de Florencia (La Visitación), Estados Unidos (San Joaquín y Santa Ana) y Madrid (San Cayetano y San Vicente Ferrer) a excepción del Entierro de Cristo que se conserva en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid. El tema del SueŅo de San José está tomado del Evangelio de San Mateo 1,20 en el que se narra que un ángel del SeŅor se aparece en sueŅos a San José para decirle que no dudase en aceptar a María como esposa.

iconografía del modelo está tomado de un cuadro del pintor francés Simún Vouet, identificado a través de un grabado de 1640 de Michel Dorigny.

La composición presenta trazas de las corrientes barrocas más clásicas, reflejadas fundamentalmente en el esquema diagonal que domina la obra con las figuras de San José y el arcángel Gabriel.

Sobre ellas incide la luz de forma rotunda, definiendo la figura del santo varón envuelto en un juego de pliegues de gran plasticidad.

El mensaje divino es el foco de luz que ilumina, en sentido metafórico y en sentido físico, a San José, quedando en penumbra la monumental arquitectura que sirve de escenario y en la que se integran perfectamente los volúmenes de las figuras, tratadas con un minucioso dibujo y gran riqueza cromático.

Todo ello a su vez contrasta con parte de la figura del arcángel, cuyas alas se proyectan hacia el fondo diluyéndose y fundiéndose con la atmósfera de penumbra en un efecto casi etéreo, y dando paso a un segundo plano en el que destaca con luz propia la figura abocetado de Maria.

abe hacer notar igualmente e° naturalismo y la gran carga humana que Goya refleja en la figura de San José.

Esta obra, como indicamos anteriormente, pertenecía a la decoración mural del palacio Sobradiel. En ella se empleó la técnica del óleo sobre el yeso del muro, previamente preparado con una imprimación rojiza. Cuando se arrancó la pintura del muro, en los aŅos veinte, la capa de yeso se adhirió a un lienzo de lino.

En 1966 se realizó la primera restauración en el Instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte de Madrid. Posteriormente en el aŅo 1974, nuevamente en el ICROA , recibió un tratamiento de limpieza, consolidación y restauración, y se le dotó de un nuevo soporte rígido, a base de resina epoxy, fibra de vidrio y celdilla de papel, con lo que se recuperó la cualidad de rigidez del soporte original y se aseguró la estabilidad de la obra.